Mi primer Vision Board a los 28 años: cuando soñar en grande deja de dar vergüenza
Tengo 28 años y nunca había hecho un vision board.
Nunca.
Y no porque no creyera en los sueños, en las metas o en la visualización, sino porque, de alguna forma, siempre sentí que eso era algo que “ya no tocaba”, algo que quizás estaba reservado para otras etapas de la vida, para otras personas… para alguien que no fuera yo.
Este año fue diferente.
Este año sentí la necesidad profunda de parar, mirar hacia adentro y preguntarme con honestidad:
¿qué quiero realmente para mi vida?
Decidí crear mi primer vision board, sabiendo que no sería uno cualquiera. Sabía que iba a ser especial, personal, imperfecto, pero profundamente mío.
Cuando se lo comenté a varias personas de mi entorno, las reacciones no fueron exactamente las que esperaba. Algunas me miraron raro, otras se rieron un poco, como si fuera una ocurrencia infantil. Creo que, para muchos, hacer un vision board a los 28 años suena extraño, poco serio o incluso inútil. Tal vez piensan que es una bobería, o que ya somos “muy grandes” para este tipo de cosas.
Y aunque por un momento esas miradas me hicieron dudar, decidí seguir adelante. Porque cuando algo resuena contigo, no necesitas que los demás lo entiendan.
Un dato importante antes de empezar
Por si no lo sabías —yo tampoco lo sabía hasta que investigué—, existen estudios reales sobre el poder de escribir y visualizar metas. No voy a entrar en demasiados tecnicismos, pero sí quiero mencionar uno que me marcó mucho.
La Doctora Gail Matthews, de la Universidad Dominicana de California, realizó un estudio que demostró que las personas que escriben sus metas y las comparten tienen hasta un 33% más de probabilidades de cumplirlas que aquellas que solo las piensan.
No es magia.
No es esoterismo.
Es enfoque, claridad y compromiso.
Y eso fue suficiente para mí.
Vision board físico, digital… o ambos
Una de las primeras decisiones que tomé fue cómo quería hacer mi vision board. Hay muchas formas, y ninguna es mejor que otra. Puedes hacerlo:
Físico, con cartulina, revistas, tijeras y pegamento
Digital, usando herramientas como Canva
O ambos
Yo decidí hacer los dos.
Primero iba a maquetarlo todo en Canva, para tener una idea clara del diseño, la distribución y la energía que quería transmitir. Después, imprimiría cada imagen para armar la versión física, guiándome exactamente por el diseño digital, para que quedaran lo más idénticos posible.
Esto no es obligatorio, pero para mí fue una forma de disfrutar el proceso el doble.
La estructura de mi vision board
Antes de empezar a buscar imágenes al azar, entendí algo fundamental:
un vision board necesita estructura, no solo inspiración.
Por eso decidí dividir el mío en tres partes claras, cada una con un propósito específico.
Parte 1: La visión
Esta es la parte donde todo comienza.
La visión de lo que quieres para ti, para tu vida, para tu futuro.
Aquí no se trata de lo que “deberías” querer, ni de lo que otros esperan de ti. Se trata de lo que realmente deseas, aunque te dé miedo decirlo en voz alta.
Para esta primera parte, me guié por un pequeño checklist.
1. Imágenes de cómo se vería el éxito para ti
La idea es elegir entre 3 y 5 imágenes que representen cómo visualizas tu futuro, tus mayores metas, eso que para ti significa éxito.
Estas imágenes pueden variar muchísimo de una persona a otra, porque cada quien tiene sueños distintos, y eso está bien.
Las imágenes pueden venir de:
Pinterest
Internet
Capturas de pantalla
Imágenes creadas con IA
En mi caso, decidí empezar por Pinterest.
Pero, si quieres hacer tu propio acción board rápidamente, en Amazon puedes encontrar buenas opciones. Son perfectos para organizar tus metas y empezar con claridad.
Mis metas, como mencioné antes, son tanto profesionales como personales.
La primera, y quizás la más importante, es volver a estar con mi familia. Para mí, la familia lo es todo. Por eso busqué la palabra familia, pero terminé usando ohana, que significa familia, y que tiene un significado muy especial para mí: la familia nunca te abandona ni te olvida.
Esa imagen se convirtió en el corazón de mi vision board.
Después seguí con mis otras metas:
Crear mi propia agencia de email marketing
Llegar a los 1000 suscriptores y 4000 horas de visualización en YouTube
Viajar
Rentar mi propio apartamento
Cada imagen fue elegida con intención, no por estética, sino por lo que me hacía sentir.
2. Imágenes de cómo quiero que mi vida se sienta
Aquí no se trata tanto de logros concretos, sino de sensaciones.
La vibra.
La energía.
Entre 3 y 5 imágenes que representen cómo quieres que se sienta tu vida: paz, libertad, disciplina, enfoque, felicidad, estabilidad.
Si tu vision board está enfocado en un negocio, algo que considero muy poderoso es incluir 1 o 2 mensajes positivos de clientes. Comentarios, reseñas, resultados reales. Eso te recuerda por qué haces lo que haces.
Y con eso, la primera parte queda completa.
Parte 2: La acción
Esta es la parte que muchas personas se saltan, y para mí es una de las más importantes.
Soñar es hermoso, pero sin acción no hay resultados.
Esta sección del vision board responde a una pregunta clave:
¿Qué tengo que hacer para lograr esa visión?
Aquí volvemos a un checklist.
Imágenes que representen acción
Entre 3 y 5 imágenes que representen lo que debes hacer para lograr eso que tanto deseas.
Imágenes de movimiento, de trabajo, de disciplina.
El objetivo es que, cada vez que mires tu vision board, te recuerde visualmente:
“Ah, sí. Esto es lo que tengo que hacer.”
En mi caso, todo se resumía en una palabra: trabajar. Muchísimo.
Pero ese trabajo lo dividí en acciones claras:
Crear contenido, no solo para YouTube, sino también para mi trabajo como freelancer
Trabajar de forma constante
Seguir estudiando y preparándome
Levantarme más temprano
Hacer ejercicio y comer saludable
Encontrar más clientes y cerrar contratos
Además, como complemento, decidí crear listas de acciones: semanales, mensuales o trimestrales. No es obligatorio, pero para mí es una forma de convertir la visión en pasos reales.
Parte 3: El fundamento (la parte más importante)
Después de terminar las dos primeras partes, entendí algo muy poderoso.
Todo esto —los sueños, las metas, los planes— no se sostiene solo.
Se sostiene sobre algo mucho más importante.
Tú.
Si tú no estás bien, nada más en tu vida lo estará.
Ni tu negocio.
Ni tus relaciones.
Ni tus sueños.
Por eso, la tercera parte de mi vision board está dedicada a lo fundamental.
Imágenes de lo que necesitas para recargar energía
Entre 3 y 5 imágenes que representen lo que tú necesitas para sentirte bien, en paz, con energía.
Puede ser:
Tiempo a solas
Espiritualidad
Ejercicio
Naturaleza
Música
Descanso
Aquí no hay reglas. Solo honestidad.
El resultado final
Cuando terminé mi vision board, me quedé mirándolo en silencio.
No porque fuera perfecto.
Sino porque era real.
Era un reflejo de quién soy hoy y hacia dónde quiero ir.
Me encantó.
De verdad.
Creo que ha sido una de las cosas más gratificantes que he hecho este año. Trazar mis metas, visualizarlas y verlas frente a mí todos los días es profundamente motivador.
No sé qué pasará en los próximos meses.
No sé si todo se cumplirá exactamente como lo imaginé.
Pero sí sé algo:
ahora tengo claridad, intención y dirección.
Y eso, para mí, ya es un gran comienzo.

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