Los 3 peores errores que cometí al empezar a trabajar remoto (y cómo evitarlos)
Cuando empecé a trabajar remoto cometí errores que hoy miro y pienso: ¿cómo se me ocurrió?
En ese momento no había tantos videos, blogs ni hilos explicando la realidad del trabajo remoto. Todo lo que veía era gente viajando, trabajando desde cafeterías bonitas y diciendo que ganaban en dólares con total libertad. Nadie hablaba de los tropiezos, del cansancio mental ni de las malas decisiones que uno toma cuando está empezando.
Por eso escribo este blog.
Si estás comenzando —o estás pensando en comenzar— quiero ahorrarte frustración, tiempo y energía. Aquí te cuento los 3 peores errores que cometí al empezar a trabajar remoto, con ejemplos reales, humor (porque si no, lloramos ) y, sobre todo, las lecciones que me ayudaron a hacerlo mejor.
La realidad del trabajo remoto (que nadie te cuenta)
Trabajar remoto no es fácil al inicio. Es emocionante, sí. Pero también es confuso.
Tienes miedo de no conseguir clientes.
Miedo de cobrar “demasiado”.
Miedo de decir que no.
Y ese miedo te lleva a tomar decisiones que, a largo plazo, te pasan factura.
Yo cometí muchos errores por querer hacerlo “bien”, por querer agradar y por pensar que cualquier oportunidad era mejor que ninguna. Spoiler: no lo es.
ERROR 1: Aceptar cualquier cliente por miedo a no tener otro
Cuando gané mis primeros dólares trabajando remoto estaba tan emocionada que dije SÍ a todo.
A cualquier cliente.
A cualquier horario.
A cualquier condición.
Incluso a clientes que, desde el primer mensaje, eran una red flag humana.¿Puedes trabajar hoy a las 3 a.m.?
Yo: claro mi rey, lo que tú quieras
En mi cabeza pensaba:
Mejor esto que nada
Pero aceptar clientes así tiene un costo invisible:
Estrés constante
Falta de respeto
Sensación de estar siempre en deuda
Qué aprendí
No todos los clientes valen la pena. Y eso no te hace mala persona ni poco profesional.
Aprendí a detectar señales de alerta desde el primer contacto, como:
Mensajes agresivos o con tono de superioridad
Expectativas poco claras
Urgencias extremas sin planificación
Falta de interés en conocer tu proceso
Decir sí a un cliente malo muchas veces significa decirle no a uno bueno que podría llegar después.
Tu tranquilidad también es parte del pago.
ERROR 2: Trabajar sin límites ni horarios
Yo creía que trabajar remoto significaba estar disponible todo el tiempo.
Desayunaba trabajando.
Almorzaba trabajando.
Contestaba mensajes a cualquier hora.
Mi horario era básicamente:
Cuando el cliente escriba
Al inicio lo normalicé. Pensaba que era parte del proceso, que “así tocaba”. Hasta que mi cuerpo y mi mente dijeron basta.
Qué aprendí
La flexibilidad no significa ausencia de límites.
Trabajar remoto necesita estructura, incluso más que un trabajo tradicional.
Aprendí a:
Definir horarios claros
Establecer tiempos de respuesta
Comunicar límites desde el inicio
Respetar mis descansos
Porque nadie te paga por estar disponible 24/7.
Y si un cliente se molesta porque tienes horarios… probablemente no es el cliente adecuado.
Trabajar remoto debería darte libertad, no esclavitud.
ERROR 3: Cobrar poco por miedo a perder el cliente
Este error duele recordarlo.
Mi primer contrato lo cobré tan barato que, honestamente, sentía que yo le estaba pagando al cliente con mi tiempo.
Yo pensaba:
No tengo experiencia, no puedo cobrar más…
El cliente pensaba:
Perfecto, aprovecho
Cobrar poco parecía una buena estrategia para empezar, pero solo atrajo:
Clientes exigentes
Poco respeto
Mucho trabajo por poco dinero
Qué aprendí
Cobrar poco no te abre puertas. Las cierra.
Porque:
Te posiciona como alguien poco seguro
Atrae clientes que buscan “barato”, no calidad
Te desgasta emocionalmente
Cuando empecé a valorar mi trabajo, cambió todo.
No solo ganaba más, sino que trabajaba con personas que respetaban mi tiempo, mi proceso y mi experiencia.
Tu precio también comunica profesionalismo.
Lo que hubiera querido saber antes de empezar
Si pudiera volver atrás y hablar con mi “yo” del inicio, le diría esto:
No todo cliente es una oportunidad
No tienes que estar disponible siempre
Tu trabajo vale, incluso si estás empezando
El crecimiento en el trabajo remoto no viene de trabajar más horas, sino de trabajar mejor.
Estos son solo 3 errores, pero créeme… cometí muchos más
Si estás empezando en Upwork o en el mundo del trabajo remoto, o si llevas tiempo y te sientes agotada, esto es para ti:
Pon límites sin culpa
Cobra de forma justa
Elige clientes que te respeten
Porque trabajar remoto puede ser increíble… si lo construyes de forma consciente desde el inicio.
Si quieres saber un poco más sobre mi experiencia, mira este video

Comentarios
Publicar un comentario